
El Airsoft nació en Japón en la decada de los años 70, por ese entonces y hasta la fecha las leyes que afectan al control de las armas en ese país son posiblemente unas de las más estrictas del mundo, de manera que la posesión de armas de fuego es extremadamente difícil, cuando no imposible.
La necesidad de los aficionados para practicar deportes de precisión o de entretenimiento con armas, llevó a la aparición de las replicas de "aire suave" que en principio disparaban con niveles muy bajos de potencia pequeñas bolitas de plástico. A la par que eso sucedía en Japón, la empresa americana Daisy presentaba a finales de los 70 sus primeros modelos de replicas de Airsoft destinadas al entrenamiento de las personas no familiarizadas con las armas de fuego. En los años 80 se desató un interés general por este tipo de replicas, de manera que aparecieron más y más modelos, inicialmente como juguetes, pero que paulatinamente se fueron perfeccionando con la aparición de otras empresas de fabricación y un creciente número de aficionados que demandaban mejoras y perfeccionamientos. Posteriormente llegó a Europa siendo en este momento una afición en constante expansión.
La práctica del Airsoft es desde luego el lado menos peligroso del mundo de las armas, una modalidad deportiva más, totalmente lúdica y en el que unicamente se persigue la diversión y el compañerismo.